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Manual de Ambiente Seguro

Manual de Ambientes de Confianza, Seguridad y Respeto Colegios Seduc

1. Introducción.

Se entiende por ambientes de confianza, seguridad y respeto, todas aquellas actitudes, condiciones y medidas que incentiven y faciliten un desarrollo armónico e integral de los alumnos en relación con sus pares, profesores y demás personas que trabajan en el colegio. Dicho desarrollo armónico e integral abarca, entre otras cosas, la dimensión física, psicológica, social, intelectual y espiritual del alumno.

Lo anterior implica crear condiciones adecuadas para que se viva un ambiente escolar en el que esté presente la confianza y el trato mutuo respetuoso y cordial, evitando diálogos, gestos o acciones que vayan en contra de ese sano ambiente.

Hoy se espera que el colegio, como lugar de convivencia (dentro y en torno al cual interactúan alumnos, profesores, padres de familia y, en ocasiones, miembros de la comunidad cercana y representantes de instituciones civiles y de gobierno) tenga una conciencia mayor de los riesgos y sea capaz de responder a estas situaciones, al mismo tiempo que favorece el desarrollo integral de los alumnos y fomenta que adquieran competencias que les permitan vivir en un mundo de complejidad creciente.

Si la educación centrada en la dignidad de la persona es la mejor garantía de bienestar físico, psicológico y espiritual, la prevención es el mejor camino para garantizar la seguridad de los alumnos lo cual implica anticipar y prever situaciones de riesgo y eliminar las causas que pueden provocarlas. Es por ello que corresponde al personal de los colegios y a los padres de familia estar atentos a mejorar o conservar las condiciones óptimas para que el colegio sea un ambiente seguro, fortaleciendo los factores de protección.

Fomentando en estos espacios la confianza y el respeto, es posible entonces ayudar a los niños y adolescentes a desarrollar armónicamente sus condiciones físicas, morales e intelectuales, a fin de que adquieran gradualmente un sentido más profundo de la responsabilidad y de la búsqueda de la verdadera libertad, con una visión cristiana de trascendencia.

2. Objetivos del Manual.

Tomando como marco conceptual los principios y fundamentos del ideario de los colegios Seduc y respondiendo a lo contemplado de la Ley General de Educación, el presente Manual tiene como objetivo:

Promover una cultura de prevención, cuidado, conducta responsable y ejemplar mediante una gestión participativa que garantice en todo colegio Seduc las mejores condiciones físicas, organizativas y de convivencia, involucrando a la comunidad educativa en la construcción y mantención de ambientes sanos y seguros, propicios para el desarrollo humano integral de los alumnos y que favorezcan el respeto mutuo.

Como en cualquier iniciativa puesta en marcha por los colegios Seduc, este Manual considera a los padres como primeros e irreemplazables educadores de sus hijos, y al colegio como colaborador de las familias en la tarea de fomentar relaciones basadas en la caridad cristiana, fundamentadas en la dignidad de la persona, y promotoras de valores como la solidaridad y la colaboración.

El Manual de Ambientes de Confianza, Seguridad y Respeto deberá ser objeto de análisis, revisión y actualización permanente, de acuerdo con las necesidades que se detecte en el ejercicio de la labor educativa.

3. Criterios de actuación.

Muchas de las situaciones que afectan la sana convivencia escolar pueden prevenirse, y para las que no es posible anticipar, es necesario tener un plan de acción que permita afrontarlas de la mejor manera.

Debe establecerse la responsabilidad de todos los miembros de la comunidad educativa: Consejos de Dirección, profesores, padres y alumnos, quienes de acuerdo con su edad y circunstancias deben ser informados sobre los factores de riesgo que pueden existir en los espacios en que ellos conviven, y también deben ser escuchados al momento de evaluar la seguridad escolar, ya que es probable que los alumnos y alumnas tengan percepciones diferentes de los adultos sobre este tema y puedan hacer propuestas interesantes para mitigar los riesgos.

En toda acción de prevención, es preciso tener en cuenta:

  • El interés superior del alumno: como uno de los principios fundamentales de la Convención de los Derechos del Niño, junto con el derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo, la no discriminación y el respeto a sus puntos de vista.
  • La búsqueda de la perfección de la persona como tal en todas sus dimensiones, basada en el reconocimiento de la dignidad del otro; así como la conciencia de que todos necesitan de los demás, por lo que deben asumir la responsabilidad de cuidarse unos a otros y a sí mismos.
  • El enfoque de riesgo-protección: que pasa por la identificación de los factores que pueden representar situaciones de contingencia para el colegio y por la implementación de acciones para prevenir o reducir los efectos negativos.

Los criterios de actuación deberán ser los correspondientes al perfil educativo de los colegios Seduc, que se manifiesta en:

  • El cultivo de las virtudes humanas y la formación de calidad
  • El amor al trabajo bien hecho y el cuidado de los detalles materiales
  • La educación en la libertad y la responsabilidad personal
  • El tono optimista y el espíritu de servicio
  • La consideración teórica y operativa de los padres como primeros y principales educadores de sus hijos

4. Actitudes favorables para los ambientes seguros: cómo abordar la prevención y el cuidado.

Los profesores de los colegios Seduc deben trabajar para la prevención y el cuidado ocupándose de:

1) Detectar:

  • Identificar situaciones que pueden afectar la salud, la integridad y la seguridad de los miembros de la comunidad escolar.
  • Realizar periódicamente diagnósticos de riesgos y autoevaluar las condiciones en la sala.
  • Establecer mecanismos de comunicación que apoyen la denuncia y detección de riesgos.

2) Educar:

  • Fortalecer la comprensión crítica del entorno y el trato basado en la caridad cristiana en la comunidad escolar.
  • Educar en las virtudes humanas, en la libertad y la responsabilidad.
  • Proporcionar la información necesaria para reconocer las situaciones y conductas de riesgo y dotar de herramientas para que los integrantes de la comunidad educativa se protejan.
  • Brindar los conocimientos y habilidades que garanticen que en toda circunstancia se anticipe las consecuencias de los propios actos y decisiones.

3) Actuar:

  • Desarrollar actividades que promuevan la sana convivencia y que permitan atenuar los riesgos.
  • Promover acciones de autoprotección.
  • Denunciar faltas de conducta, malos tratos y abusos.

4.1. Prevención y atención de emergencias.

Cada colegio, de acuerdo con sus propias características, deberá establecer mecanismos y elaborar guías de actuación ante distintas situaciones de crisis:

  • Manual de primeros auxilios.
  • Protocolo de seguridad ante situaciones de emergencia: incendio, escape de gas, fuga de productos químicos, explosión, acto terrorista, asalto, choque, atropello, corte de luz, ataque a instalaciones del colegio.
  • Protocolo de seguridad ante fenómenos naturales: sismo, tormenta eléctrica, inundación, nevazón, erupción volcánica.

Para la elaboración de estos protocolos, cada colegio deberá:

  • Buscar asesoría para definir el procedimiento de evacuación y repliegue de acuerdo con los riesgos detectados en el establecimiento.
  • Determinar los puntos de reunión internos y externos al lugar por cada tipo de emergencia.
  • Verificar frecuentemente que las rutas de evacuación estén libres de obstáculos.
  • Colocar y mantener en buen estado la señalización del inmueble.
  • Elaborar y difundir los croquis de ubicación de los riesgos internos y externos, así como las rutas de evacuación, puntos de reunión, zonas de seguridad y lugares de localización del equipamiento de emergencia.
  • Preparar al personal docente y directivo a través de simulacros para actuar de acuerdo con los planes de emergencia preestablecidos.
  • Promover que el colegio cuente con equipamiento para emergencias, que deberá incluir, entre otras cosas: botiquín, manual de primeros auxilios, extintores, silbatos y sistemas de comunicación.
  • Elaborar y actualizar permanentemente el censo del personal docente, deapoyo, y del alumnado.

4.2. Cuidado y seguridad en la convivencia.

Todo colegio Seduc debe ser un lugar donde los alumnos se sepan y sientan queridos y respetados. Cada uno de los alumnos tiene derecho a sentirse seguro física y emocionalmente; a trabajar y jugar en un ambiente de confianza; a sentir pertenencia, aceptación y amistad; a pedir ayuda y obtener apoyo permanentemente frente a comportamientos de otros que le causen daño de cualquier forma y hasta que tal comportamiento se detenga; a aprender a resolver problemas con otros alumnos de manera provechosa; y a ser tratado con cortesía y respeto por todos.

Para contribuir a mantener estos ambientes de confianza y respeto es necesario que cada colegio cuente con una normativa al respecto, basada en:

  • La sana convivencia escolar, como un derecho y un deber que tienen todos los miembros de la comunidad educativa, cuyo fundamento principal es la dignidad de las personas y el respeto que éstas se deben.
  • Un proceso educativo implementado en un ambiente cordial y libre de violencia, orientado a que cada uno de sus miembros pueda desarrollar plenamente su personalidad, ejercer sus derechos y cumplir sus deberes.
  • La formación de buenos hábitos que luego se convertirán en virtudes fundamentales para el desarrollo de los alumnos como personas integrales.
  • La participación de los padres en esta tarea, por ser ellos los primeros educadores de sus hijos.

4.2.1. Lineamientos generales para la convivencia en ambientes de confianza, seguridad y respeto.

De manera general, en todo colegio Seduc se debe:

  • Promover el trato basado en la caridad cristiana que se manifiesta en el respeto a la dignidad trascendente de la persona.
  • Involucrar a los padres de familia en el respeto a las normas de convivencia.
  • Fomentar la comunicación, el diálogo, la participación y el trabajo cooperativo como una instancia de servicio hacia el otro.
  • Establecer, aplicar y cumplir las normas y reglamentos.
  • Supervisar y estar atento a manifestaciones que sean contrarias a las buenas costumbres.
  • Intervenir de manera inmediata ante situaciones de riesgo.

4.2.2. Recomendaciones para el cuidado de la seguridad escolar.

Se recomienda a los colegios Seduc llevar a cabo una serie de acciones que pueden contribuir a proteger a los alumnos y evitar la violencia en el ámbito escolar.

  • Fomentar la solución pacífica de los conflictos a través del diálogo, la escucha activa, la cooperación, la negociación y la mediación.
  • Fortalecer entre los alumnos la importancia de construir relaciones sanas de amistad y buena convivencia, tanto en sus relaciones mediadas por la comunicación presencial como en aquellas que se desarrollan en espacios digitales virtuales.
  • Formar a los alumnos en el buen uso del tiempo libre.
  • Informar y capacitar a todos los integrantes de la comunidad educativa acerca de las consecuencias del maltrato, acoso u hostigamiento escolar y de cualquier tipo de conducta contraria a la sana convivencia escolar y a la relación entre pares dentro y fuera del colegio.
  • Elaborar informes, reportes o antecedentes relativos a la convivencia escolar y a las iniciativas que se generen al respecto.
  • Promover el diseño e instalación de mecanismos de comunicación e información entre los distintos estamentos del colegio.

4.2.3. Medidas concretas a tomar e informar en la comunidad educativa.

Todo colegio Seduc debe establecer y dar a conocer a la comunidad educativa medidas concretas que favorezcan el mantenimiento de la sana convivencia, el orden y la seguridad, relacionadas con:

  • Los requisitos para la contratación de personal (currículum, verificación de recomendaciones, examen psicológico, certificado de antecedentes, cotejo con lista oficial del Ministerio de Educación de personas inhabilitadas para trabajar con menores de edad, etc.)
  • El procedimiento de inducción y acompañamiento del personal nuevo.
  • Los dispositivos de seguridad necesarios en los accesos del colegio.
  • Los horarios de ingreso y salida del colegio.
  • El uso del uniforme de acuerdo al reglamento interno, los ciclos y las actividades de los alumnos.
  • La identificación y autorización necesarias para el acceso y permanencia en ciertas áreas del establecimiento a personas ajenas a la comunidad educativa.
  • La autorización necesaria para la salida de los alumnos del colegio en horarios o circunstancias especiales.
  • La designación de personas que puedan supervisar el ingreso y salida del colegio.
  • El diseño de acciones orientadas a la prevención de peleas dentro y fuera del colegio.
  • La prevención de incidentes en las actividades extraescolares: viajes de estudio, traslados para participar en competencias deportivas y actos cívicos, investigaciones de campo, campamentos escolares, recorridos turísticos, visitas a museos, empresas, monumentos, sitios históricos, parques, etc.
  • El uso de celulares y cámaras de fotos dentro del colegio y en las actividades extraescolares.
  • Los turnos de profesores y auxiliares en lugares (pasillos, patios, zona de baños, etc.) y horarios establecidos, con el fin de velar por la seguridad, el cuidado, los buenos modales y el trato amable.
  • Los permisos a los alumnos para salir de las salas.
  • Los permisos a los alumnos para ir al baño.
  • El procedimiento a seguir si un alumno debe cambiarse de ropa.
  • La supervisión y control de los sitios de Internet que visitan los alumnos en las salas de computación.
  • La diferenciación de los espacios de recreo por edades y ciclos.
  • La comunicación del trato esperado entre miembros de la comunidad educativa (profesores-padres, profesores-alumnos, sacerdote-alumnos, profesores-auxiliares, auxiliares-alumnos, alumnos-alumnos, etc.).
  • Los horarios y lugares para la realización de tutorías.
  • El lugar y procedimiento adecuado para la atención espiritual de los alumnos.
  • El acondicionamiento de los espacios físicos para asegurar la visibilidad completa desde el exterior.
  • Los momentos indicados para realizar el aseo de salas, baños, comedores, oficinas y otros espacios del establecimiento.

4.2.4. Situaciones o conductas especiales a las que prestar atención.

Los profesores de todo colegio Seduc deben prestar especial atención si notan que algún alumno en su grupo:

  • Es destinatario de bromas desagradables de manera repetida.
  • Es nombrado por sus compañeros con sobrenombres que faltan a la caridad.  Recibe burlas relacionadas con alguna característica física.
  • Es el último en ser elegido en los juegos de equipo.
  • Está solo y apartado en el recreo, no tiene amigos.
  • Busca la protección de un profesor en el recreo.
  • Le cuesta trabajo hablar en público, se muestra ansioso.
  • Se ve triste, contrariado, deprimido y afligido.
  • Presenta disminución en su rendimiento escolar.
  • Es menospreciado, desafiado, ridiculizado o insultado.
  • Se percibe que se siente indefenso en alguna discusión.
  • Le quitan sus cosas o se las rompen y tiran.
  • Presenta golpes, heridas, cortes, arañazos o roturas de la ropa.

5. Cómo abordar la sanción y la reparación ante las actitudes contrarias a los ambientes de confianza, seguridad y respeto.

Los miembros de la comunidad educativa tienen derecho a desarrollarse en un ambiente cordial y a recibir la formación integral necesaria para construirlo.

En caso de que dicho ambiente se vea afectado, sus integrantes tendrán derecho a denunciar, reclamar, ser oídos y exigir que sus demandas sean atendidas en resguardo de sus derechos. A su vez, están obligados a colaborar en el tratamiento oportuno de situaciones de conflicto y en el esclarecimiento de los hechos denunciados.

En todo colegio Seduc se debe determinar, con alcance general, qué tipo de faltas y sanciones serán de su propia competencia y aquellas que puedan resolverse directamente por los profesores u otras autoridades del establecimiento, así como los procedimientos a seguir en cada caso. Además, se aplicará sanciones en los casos fundamentados y pertinentes.

5.1. Medidas concretas a tomar e informar en la comunidad educativa.

El buen trato es fundamental en la convivencia diaria dentro de los colegios Seduc, más si se considera que esto ayuda a profesores y alumnos a mejorar en el ejercicio de las virtudes humanas, por lo cual toda acción que atente contra las sanas relaciones que exige un ambiente seguro, deberá ser sancionada.

Para ello es preciso que se defina y difunda medidas relacionadas con:

  • El trabajo psicopedagógico dirigido a apoyar la resolución de conflictos.
  • La intervención ante el uso de vocabulario o modales poco adecuados al referirse a compañeros, profesores o personal del colegio, dentro del mismo y en actividades extraescolares.
  • La respuesta a los atentados al ambiente de confianza y convivencia respetuosa que debe reinar en los colegios Seduc, tales como: agresiones o prácticas abusivas, físicas o psicológicas, en contra de alumnos o profesores, o en contra de las instalaciones del colegio.
  • El procedimiento a seguir cuando se recibe reclamos o denuncias por bullying o cuando se lo observa directamente, incluyendo el tratamiento de los casos con todas las personas y circunstancias involucradas: autor, víctima, objeto, fin, contexto y testigos.
  • Las faltas a la caridad cristiana y a la dignidad de las personas que pueden involucrar sanciones, en base a un sistema gradual de acuerdo con la gravedad del hecho y el grado de participación en el mismo (podrán ser sanciones menores, mayores e incluso la cancelación de la matrícula).
  • La definición de las causas agravantes y atenuantes que contribuyan a establecer con justicia el tenor de la falta.
  • El procedimiento necesario para lograr el avenimiento entre las partes, la reparación de los daños ocasionados, y la petición y concesión de perdón con espíritu cristiano.
  • Los casos en los que en forma fundamentada se puede sugerir o requerir la intervención de especialistas externos.
  • Los casos en que junto con la sanción y la reparación es necesario impulsar acciones que prevengan la reincidencia, tales como entrevistas y cursos de orientación familiar a los padres, tutoría, visitas de acción social, talleres de habilidades sociales y competencias, teniendo en cuenta especialmente el proyecto educativo institucional.

De manera general, deberá ser sujeto de sanción cualquier miembro de la comunidad educativa que:

  • Amedrente, amenace, chantajee, intimide, hostigue, acose o se burle de un alumno u otro miembro de la comunidad educativa.
  • Discrimine a un integrante de la comunidad educativa, ya sea por su condición social, situación económica, discapacidad, defectos físicos o cualquier otra circunstancia.
  • Amenace, ataque, injurie o desprestigie a un alumno o a cualquier otro integrante de la comunidad educativa a través de chats, blogs, redes sociales, mensajes de texto, correos electrónicos, foros, servidores que almacenan videos o fotografías, sitios webs, teléfonos o cualquier otro medio tecnológico, virtual o electrónico.
  • Exhiba, transmita o difunda por medios cibernéticos cualquier conducta de maltrato escolar.
  • Realice acosos o ataques de connotación sexual, aun cuando no sean constitutivos de delito.
  • Porte todo tipo de armas, instrumentos, utensilios u objetos cortantes, punzantes o contundentes, ya sean genuinos o con apariencia de ser reales, aun cuando no se haya hecho uso de ellos.
  • Porte, venda, compre, distribuya o consuma bebidas alcohólicas, drogas o sustancias ilícitas, o se encuentre bajo sus efectos, ya sea al interior del establecimiento educacional o en actividades organizadas, coordinadas, patrocinadas o supervisadas por éste.

5.2. Procedimiento general de denuncia de situaciones de agresión o violencia.

Todo reclamo por conductas contrarias a la sana convivencia escolar podrá ser presentado en forma verbal o escrita ante cualquier autoridad del establecimiento, la que deberá dar cuenta al Consejo de Dirección, dentro de un plazo de 24 horas, a fin de que se dé inicio al debido proceso.

Los directores, coordinadores y profesores de los colegios Seduc deberán denunciar cualquier acción u omisión que revista caracteres de delito y que afecte a un miembro de la comunidad educativa, tales como: lesiones, amenazas, robos, hurtos, abusos sexuales, porte o tenencia ilegal de armas, tráfico de sustancias ilícitas u otros.

Se deberá denunciar ante Carabineros de Chile, la Policía de Investigaciones, las fiscalías del Ministerio Público o los tribunales competentes, dentro del plazo de 24 horas desde que se tome conocimiento del hecho.

6. Cómo las familias pueden contribuir a mantener los ambientes de confianza, seguridad y respeto.

Si bien los profesores son modelo de conducta para sus alumnos y la promoción de valores y acciones de prevención en el colegio exige contar con un buen ejemplo a seguir dentro de él, no se puede pretender que el colegio reemplace al hogar. Es la familia la que debe entregar, en forma permanente, educación y testimonio. Los padres, como primeros educadores, son también los primeros encargados de velar por el desarrollo integral de sus hijos y por su comportamiento.

Vivir en un ambiente protector es uno de los derechos de los niños. Los padres de familia son los principales responsables de la seguridad de los niños y jóvenes y es necesario que trabajen de manera colaborativa con el colegio en el fortalecimiento de los factores que protegen a sus hijos y les alejan de situaciones como el maltrato, la violencia, la delincuencia y las adicciones.

En la familia se aprende formas de conducta y relación que definirán las posteriores relaciones de los niños con otros miembros de la comunidad. Si un niño aprende en su hogar que la violencia es una manera adecuada de solucionar los conflictos, esa
será su respuesta al enfrentar diferencias de opinión con otros miembros de la familia o la comunidad educativa.

La familia aporta mucho para que niños y jóvenes convivan en un ambiente de afecto, protección y cuidado, cuando brinda a todos sus miembros lo que necesitan para crecer sanos, desarrollarse, vivir sin violencia, con la certeza de que cuentan con apoyo para enfrentar retos y resolver problemas.

Una familia que protege a sus integrantes:

  • Los quiere y respeta.
  • Tiene valores y normas claros y consistentes.
  • Les brinda formación para crecer en virtudes humanas.
  • Se interesa por lo que les pasa y se ocupa de su bienestar.
  • Defiende sus derechos y les enseña a ser responsables de sus deberes.
  • Evita la violencia.
  • Favorece una buena comunicación y un clima de confianza.
  • Les brinda experiencias propias de un estilo de vida saludable, fomentando buenos hábitos de sueño, descanso e higiene personal.
  • Les enseña desde pequeños a prevenir riesgos y los protege de los peligros.
  • Les enseña a controlar sus emociones, resistir a la presión y a las influencias negativas, y a decir “no” cuando no desean lo que les proponen.
  • Les enseña a tomar buenas decisiones.
  • Procura momentos propicios para el diálogo y la convivencia familiar.
  • Tiene una mirada optimista y positiva pero al mismo tiempo crítica y consciente de los riesgos del entorno físico y social.
  • Les entrega información para que aprendan a reconocer y a medir el peligro a través del diálogo franco sobre situaciones que preocupan o atemorizan.

6.1. Recomendaciones generales para padres de familia en materia de seguridad escolar.

Poniendo énfasis en la importancia de la participación de los padres como principales responsables de la seguridad de sus hijos, y considerando la edad y circunstancias particulares de cada uno de ellos, se recomienda:

  • Enseñarles el nombre completo de sus padres.
  • Enseñarles su nombre y apellidos y, en la medida en que crezcan, la dirección, el número de teléfono de su casa y otros números telefónicos de emergencia.
  • Cuando son pequeños verificar a diario que lleven en sus mochilas los útiles escolares necesarios para su trabajo escolar y evitar que lleven objetos peligrosos o que puedan perderse.
  • Acompañar a los hijos las primeras veces que hagan un nuevo recorrido solos, cuando tengan edad para hacerlo (colegio/casa, casa de familiares/colegio, casa de familiares/casa, entre otros), mostrándoles puntos de referencia y lugares donde solicitar ayuda en caso de que surja algún problema.
  • Si los niños o jóvenes realizan la ruta escolar en transporte público, decirles claramente lo que deben hacer en caso de que algún día sus padres o tutores no estén para recogerlos cuando lleguen a la parada de su domicilio.
  • Informar al colegio sobre las personas que pueden recoger a sus hijos (abuelos, niñeras, familiares, padres de otros alumnos, entre otros) y comunicar a sus hijos quiénes son las únicas personas con las que pueden regresar a casa.
  • No dejarlos solos en el automóvil, ya que pueden sufrir un percance, como sofocación, insolación o incluso el robo o secuestro por un delincuente.
  • Alertar a sus hijos sobre los riesgos de interactuar con desconocidos que les soliciten ayuda o información.

6.2. Recomendaciones para padres de familia para evitar que sus hijos participen en actos violentos.

  • Observar y estar alerta a los cambios de conducta que presenten sus hijos, tales como: aislamiento, disminución en su rendimiento escolar, problemas de alimentación, presencia de moretones, daños a sus pertenencias, temor a asistir al colegio, peticiones de cambio de colegio, entre otros.
  • Establecer una comunicación afectiva, abierta, de confianza y directa con los hijos, motivando el diálogo a través de la honestidad y la empatía.
  • Establecer normas y límites claros.
  • Poner atención cuando digan que en el colegio alguien los molesta o los excluye.
  • Evitar decirles que no hagan caso a los malos tratos.
  • Conocer sus inquietudes, dudas, gustos y preferencias.
  • Conocer a las personas que frecuentan.
  • Respetar la individualidad y valor en cada uno de los integrantes de la familia.
  • Fomentar en los hijos la expresión de sentimientos, percepciones y necesidades.
  • Proponer alternativas de solución a los problemas que se les presenten.
  • Enseñar que los errores y su reconocimiento son parte del aprendizaje en el desarrollo de los seres humanos.

6.3. Algunas consideraciones finales para que los padres de familia tengan en cuenta a la hora de construir y mantener ambientes seguros para sus hijos.

  • Se cuida con amor y por amor, para proteger a los hijos de todos.
  • La prevención y el cuidado son activos, proactivos: sin tensión ni miedo, pero con atención y dedicación.
  • Una actitud despierta, consciente y dispuesta se requiere constantemente para no dar lugar a la improvisación: es preciso planear, definir protocolos de acción, pedir apoyos como familia, leer, conversar.
  • Los pequeños deben ver en sus padres referentes de respeto, protección, consideración, compromiso familiar y ciudadano.
  • Los padres deben ser guías en el cuidado y la confianza, para que los hijos aprendan a percibir y diferenciar actitudes y situaciones positivas y negativas en personas y experiencias.
  • Se debe considerar tres acciones imprescindibles para el cuidado: informarse, reducir oportunidades de riesgo y conversar con los hijos.
  • Los padres deben conocer e informarse sobre los derechos y deberes de los niños, las leyes y proyectos de ley de protección de la infancia y la seguridad escolar.
  • El hogar debe ser el escenario propicio para enseñar a distinguir con precisión los espacios privados y de intimidad.
  • Los padres deben ponderar la seguridad de situaciones en las que están solos un adulto y un menor, adolescentes o jóvenes con niños pequeños, etc., y determinar los casos en los que la presencia de más de un adulto para supervisión y cuidado es necesaria.
  • Los padres deben ser y dar ejemplo, evitando situaciones de soledad con otros menores que son confiados a su cuidado, entregando información completa sobre ellos cuando invitan a otros niños a su casa, estando presentes cuando se realizan estas visitas y conociéndose entre sí, con otros padres de la comunidad educativa.
  • A los hijos pequeños, acompañarlos a la plaza, el patio del edificio; estar cerca en la playa o en el campo. Permitir que jueguen con independencia, pero dejándoles saber que se está cerca y accesible para lo que necesiten.
  • A los hijos más grandes, ir a dejarlos y a buscarlos de las fiestas, o coordinarse con otros papás de confianza. Tener información de los lugares donde se reúnen, los adultos responsables a cargo, las medidas de acción ante situaciones de emergencia.
  • Atender y supervisar las actividades que desarrollan niños y jóvenes en Internet (en computadores y celulares), administrando horarios y tiempos de acceso, dando criterios de uso, orientando en los modos de comunicación y en la gestión de la privacidad.

 

Fuentes consultadas:

  • Reglamentos y medidas para la sana convivencia vigentes en los colegios Seduc.
  • Declaración sobre la educación cristiana, Gravissimum Educationis Momentum, del Concilio Vaticano II. Roma, Italia, 1965.
  • Documento “¿Cómo construir ambientes protectores? Guía para las familias”, del Programa Escuela Segura de la SEP. México, D.F., México, 2010.
  • El saber al servicio del hombre (algunas enseñanzas de San Josemaría sobre la educación), ponencia de María Ángeles Vitoria en el ‘Coloquio sobre educación y educadores cristianos’. Rennes, Francia, 2011.
  • Cuidar a los hijos de todos (breve guía de ayuda y protección), de Vinka Jackson. Santiago, Chile, 2012.
  • Orientaciones para la prevención del abuso sexual infantil desde la comunidad educativa, del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF. Santiago, Chile, 2011.
  • Orientaciones para la elaboración y actualización del Reglamento de Convivencia Escolar, del Mineduc. Santiago, Chile, 2012.
  • El Bullying y sus implicancias legales: manual para colegios, de Fundación Probono. Santiago, Chile, 2012.

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